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Aspectos tributarios a tener en cuenta cuando se consigue un empleo en el extranjero (Segunda Parte)

Como comentaba en el anterior post, no son pocas las personas que se han visto en la tesitura de buscar empleos fuera de nuestras fronteras. Cuando ello conlleva a la pérdida de la residencia fiscal en España, recomendábamos una serie aspectos tributarios a considerar si uno quiere evitar quebraderos de cabeza con Hacienda. Seguimos con la lista en este segundo bloque:

* Impuestos a considerar a partir de nuestra salida de España:

  • Al perder la condición de residente, si existieran en España bienes o rentas susceptibles de tributación por el IRPF ahora pasarían a tributar por el IRNR. El caso típico sería la residencia habitual, la cual, siendo contribuyentes del IRPF está exenta de aplicarse el régimen de imputación de rentas inmobiliarias y, en cambio, siendo contribuyente del IRNR, al tratarse de un bien inmueble que no es vivienda habitual generaría imputación de rentas y, por consiguiente, habría que ingresar la cuota correspondiente a ese rendimiento (eso, si el inmueble no lo ha cedido en alquiler, ya que en este caso debería usted declarar el rendimiento obtenido). Asimismo, de existir hipoteca sobre dicha vivienda, eso no sería deducible del Impuesto de no residentes tal como usted lo venía haciendo en el IRPF. He aquí la primera gran diferencia con el IRPF y un efecto colateral de dejar de ser residente fiscal en España.
  • Otra consecuencia de ser “ciudadano del mundo” es que no se aplican las bonificaciones, reducciones ni exenciones autonómicas del Impuesto sobre el Patrimonio. Pongamos que usted vivía en Madrid, donde el Gobierno autonómico estableció una bonificación del 100% en la cuota del Impuesto sobre el Patrimonio. Por su condición de no residente pasa usted a tener que aplicar la Ley estatal con lo que muy posiblemente deba pagar ese impuesto.
  • Adicionalmente, si en el año de su partida usted percibió rentas (como residente fiscal español) que deban liquidar el IRNR, tenga en cuenta que este impuesto (el IRNR) no contempla muchas de las deducciones, bonificaciones o reducciones del IRPF.

El IRPF y el IRNR son impuestos distintos a pesar de que vienen a gravar los mismos rendimientos.

Llegados a este punto, sin ánimo de ser agoreros, le advertimos de lo que podría ocurrir si usted no tiene en cuenta estas cuestiones:

  • Que Hacienda considere que es usted contribuyente del IRPF y le reclame la declaración de IRPF: cuando esto ocurre no es poco frecuente que, con la comunicación, Hacienda ya le proponga una cuota resultante de la liquidación. En el peor de los casos le podría salir positiva (es decir, a pagar) y usted, en el extranjero, sin ser consciente de ello, podría no atender esa comunicación. Nada más nefasto que no atender una comunicación de Hacienda que le requiere para pagar algo: intereses, recargos y sanciones pueden engrosar sobremanera la factura tributaria. Y lo peor: podría usted descubrir que Hacienda ha procedido al embargo de cuentas o bienes por falta de pago.
  • Que siendo conocedora de su pérdida de residencia, Hacienda detecte que usted no ha liquidado su declaración de la Renta de no residentes, por ejemplo, por no imputar correctamente la renta atribuida al inmueble que usted dejó en España o por los alquileres no declarados (por aquello de que usted declara su renta mundial en su país de destino, craso error).
  • Que usted no caiga en la necesidad de liquidar el Impuesto sobre el Patrimonio porque usted no estaba obligado siendo residente fiscal en España. Esto también podría ser detectado por Hacienda y nos encontraríamos en el caso anterior.

Como dirían en el país sajón, “at last but not least”, recuerden que la prescripción tributaria es de cuatro años desde la fecha en que finaliza el periodo voluntario de presentación de la declaración, por lo que si ustedes incumplen alguna de las obligaciones anteriormente enumeradas, pongamos en 2013, ello es susceptible de comprobación por Hacienda hasta el 30 de Junio de 2018.

Permítanme que acabe con una recomendación que podría interpretarse de interesada (nada más lejos de mi intención): si pierden ustedes la residencia fiscal en España, confíen sus impuestos a un experto fiscalista. Tal vez dé pereza y les suene raro pero son ustedes ciudadanos del mundo, y fuera de España, cualquier desplazado tiene un “accountant” de confianza al que encomendar sus asuntos económicos y tributarios. En este caso, prevenir es curar.

 

Aspectos tributarios a tener en cuenta cuando se consigue un empleo en el extranjero (Primera Parte)

En los últimos años no son pocas las personas que se han visto en la tesitura de buscar empleos fuera de nuestras fronteras, obligando a hacer un cambio de vida importante y en muchos casos, arrastrando también a la familia.

A las numerosas gestiones que uno debe realizar ante ese cambio vital, muchas veces quedan olvidadas las cuestiones tributarias. Es en ese momento cuando lo apasionante de la “aventura” puede empezar a torcerse. Y es que ya se sabe que, cuando Hacienda tropieza con uno, sabemos cómo comienza la historia pero no cómo acaba.

Para evitar el vía crucis que puede ser un procedimiento con Hacienda, hay una serie de cuestiones que deberían tenerse en cuenta cuando hay previsto un cambio de residencia al extranjero. Se trata de una lista de aspectos a considerar que pueden ahorrar más de un quebradero de cabeza:

* Pérdida de residencia: En la mayoría de casos, el cambio de residencia conlleva la pérdida de la residencia fiscal en España. Parece una redundancia pero no lo es.

La normativa española y los Convenios para evitar la Doble Imposición (si es que nuestro país de destino tiene uno firmado y ratificado con España) establecen varios criterios para determinar si una persona es residente español a efectos impositivos.

La cuestión no es baladí, dado que la residencia fiscal determina dónde deben tributar las personas. Para saber si alguien es contribuyente del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) se establecen unos criterios que ayudan a determinar si se debe tributar por este impuesto o no. Así, deberá tributar por IRPF, en general:

* La persona que permanezca más de 183 días, durante el año natural, en territorio español.

* La persona que radique en España el núcleo principal o la base de sus actividades o intereses económicos, de forma directa o indirecta.

* Salvo prueba en contrario, se presumirá que el contribuyente tiene su residencia habitual en territorio español cuando de acuerdo con los dos criterios anteriores resida habitualmente en España el cónyuge no separado legalmente y los hijos menores de edad que dependan de aquél.

En consecuencia, si uno desplaza toda la familia fuera de España y eso ocurre antes del 30 de Junio, estaríamos ante una situación de pérdida de residencia fiscal a efectos del IRPF, por lo que la persona dejaría de tributar por ese impuesto en España, siempre que el país de destino no fuese considerado Paraíso Fiscal (en cuyo caso existe un periodo de 4 años por el que el contribuyente que pierde su residencia española mantiene su obligación de liquidar el IRPF).

Cuando un contribuyente lo es por el IRPF debe tributar en España por su renta mundial. Al perder esa condición y ser contribuyente, en su caso, del Impuesto de la Renta de No Residentes (IRNR), pasaría a tributar solo por las rentas generadas por bienes situados en este territorio.

* Comunicación de la pérdida de residencia en Hacienda: Aunque no es preceptivo, es recomendable notificar que se deja de tener condición de residente fiscal en España. Con esta precaución uno puede ahorrarse un potencial requerimiento de Hacienda y lo que de esa comunicación pueda derivar.

* Comunicación de un representante fiscal: Salvo que abandone España sin dejar ningún bien (antigua vivienda habitual, fondo de inversión, cuenta corriente, etc.), es muy posible que pase usted a ser contribuyente por el IRNR. En este caso debería valorar si está usted obligado a designar un representante fiscal. Esta cuestión es muy controvertida y podríamos escribir tanto sobre ello que se nos acabaría el espacio del blog y posiblemente usted acabe aburriéndose (si es que todavía no lo está).

En el próximo post analizaremos los impuestos que usted podría tener que liquidar en España en su condición de no residente, las consecuencias de no tener previstas estas cuestiones “previas” a su partida y algún consejo para que usted no se sienta desamparado ante tales obligaciones.