Archivo de la etiqueta: IRNR

“Llista Falciani”: se abre la caja de los truenos – Programa .CAT de TV3 (Televisió de Catalunya)

Debate en el .CAT programa de televisión de TV3 (Televisió de Catalunya) conducido por Ariadna Oltra. ¿Por qué se ha publicado ahora la lista Falciani? La lucha contra el fraude fiscal y por qué no se quieren pagar impuestos.

El jueves 12 de febrero tuve el placer de participar en el programa junto a Josep Maria Lluís de Odrizola, Jefe del Equipo Nacional de la Delegación Central de Grandes Contribuyentes; Joan Queralt, catedrático de Derecho Penal UB; Miquel Puig, Doctor en Economia UB, y Raül Romeva, ex-eurodiputado, Doctor en Relaciones Internacionales para la UAB y licenciado en Ciencias Económicas.

 

Asistencia al Belgian-Luxembourg Business Forum 2014

Los días 11 y 12 de diciembre se celebró la edición del business forum de 2014 organizado por la Cámara de Comercio Belgo-Luxemburguesa en Barcelona, bajo el lema “Opportunities of doing business in Spain”.

Tuve el placer de ser una de las ponentes invitadas en dicho foro explicando, bajo una perspectiva fiscal, las principales cuestiones que deben tenerse en cuenta a la hora de cambiarse de residencia fiscal o de plantearse una inversión en España, poniendo énfasis en los criterios de atracción de la tributación de nuestra normativa tributaria y el régimen especial de impatriados (Ley Beckham) aplicable desde 01/01/2015.

En la ponencia estuve acompañada de mis compañeros Eugenio Martínez y Biviana Vargas, abogados fiscalistas de IMB Grup y en la segunda jornada (B2B) conté con el apoyo de nuestra asociada Cristina Paloma, abogada especialista en Derecho Marítimo, Transporte y Logística.

Os dejo dicha presentación cuyo título es “Guidelines in personal taxation”.

Presentación Business Forum 2014

¿Dónde pagan las empresas sus impuestos?

Mucho se habla de lo pernicioso de la globalización para la recaudación del Impuesto sobre Sociedades y de lo “malo” que resulta para la recaudación cuando las empresas multinacionales aprovechan la existencia de distintas soberanías fiscales: lo que algunos definen como “optimización fiscal” y otros califican de “defraudación” a la Hacienda Pública.

Si en el anterior post  traté sobre las formas de atraer hacia España la tributación de las personas físicas, en éste daré repaso a los mismos criterios pero aplicados a las empresas. Verán que todo está muy claro y que, como casi siempre, los malos resultados en la recaudación se explican más por la incapacidad e ineficiencia de nuestro sistema tributario que por el hecho de que las compañías se dediquen a defraudar de forma generalizada. Sobre esta cuestión es interesante recordar lo que establece la Navaja de Okcham: la explicación sencilla es la más probable.

Para empezar, diré que la regulación establece que deben pagar sus impuestos en España aquellas empresas con residencia en territorio español. No obstante, se entiende que puede haber supuestos en los que la compañía no esté establecida en territorio español pero obtenga rentas que deban tributar, lo que lleva a la determinación de elementos objetivos de atracción de la tributación de las operaciones de la compañía – totales o en parte – a España.

Para determinar esos elementos de atracción, hay que ir a la normativa del Impuesto sobre Sociedades (IS) y la de no residentes (Impuesto de la Renta de No Residentes – IRNR y Convenios para evitar la Doble Imposición – CDI, si los hubiera).

Así, con base en nuestro Impuesto sobre Sociedades, se establece que se consideran empresas con residencia en territorio español y por consiguiente, deberán tributar por sus rentas mundiales en España:

  •  Las que tengan su domicilio social en España (viene fijado en estatutos).
  • Las que tengan su sede de dirección efectiva en territorio español de modo que, si tenemos una sociedad con domicilio en Andorra pero sus actividades se dirigen desde España, la tributación de la compañía se atrae donde resida su sede de dirección, es decir, España. Sobre esta cuestión, la norma se extiende especialmente en los casos en los que el país donde radica la compañía tiene consideración de paraíso fiscal, porque como ustedes ya saben por mi post sobre paraísos fiscales, nuestra normativa es muy restrictiva a este respecto.

Aparte de estos dos supuestos, la normativa de no residentes establece situaciones en las que las empresas sin residencia en España deberán tributar en este territorio por las rentas generadas en él, por lo que una compañía no establecida que genere beneficios por sus operaciones en España, debe dejar en este territorio “parte del pastel”. Para determinar la parte de ese “pastel”, debe establecerse si la compañía opera mediante un Establecimiento Permanente (EP) o sin él. Lo primero requiere obligaciones contables y liquidación del Impuesto similar al IS pero con restricciones y lo segundo supone una tributación por cada operación. No se trata de algo a la carta sino que debemos remitirnos a la norma para saber en qué caso se encuentra la empresa.

Sin extenderme en exceso so pena de aburrirles, se considera EP y por tanto deben tributar en España con independencia de su domicilio:

  • Las sedes de dirección, sucursales, oficinas, fábricas, talleres, almacenes, tiendas u otros establecimientos.
  • Las minas, pozos de petróleo o de gas y canteras.
  • Las explotaciones agrícolas, forestales o pecuarias.
  • Cualquier otro lugar de exploración o de extracción de recursos naturales.
  • Las obras de construcción, instalación o montaje cuya duración exceda de 6 meses.

Cuando no concurren las causas referidas que obligarían a constituir un EP pero la empresa no establecida realiza, p.e. alguna operación de prestación de servicios, reaseguros o enajenación de bienes corporales en España, también debe tributar aquí pero se simplifica la cuestión ya que se grava cada operación, de modo que el pagador residente en España retiene una cantidad y la ingresa en la Agencia Tributaria.

En estos casos, la Ley General Tributaria establece la responsabilidad solidaria del pagador, con lo que el posible incumplimiento del no-residente le acarrea contingencias fiscales al empresario residente que contrata. El típico ejemplo sería el de un empresario español que contrata servicios a un no-residente. En este caso, a la hora de pagar, debería informarle de que le retiene una parte en concepto de IRNR que el extranjero podrá deducirse (o no) cuando pague los impuestos en su país de residencia. Si no lo hace así, Hacienda le podrá reclamar al empresario español el importe no retenido ni ingresado en plazo en los siguientes cuatro años, más sanción e intereses que puedan derivar de dicho incumplimiento.

Todo lo anterior, sin perjuicio de lo que establezcan los CDIs que pudieran aplicarse y que acostumbran a suavizar la tributación del no-residente.

Por lo visto hasta aquí podemos constatar que nuestra normativa ya establece formas de tributación para las compañías extranjeras, por lo que sorprende la queja constante de las autoridades tributarias en relación con el “escapismo” de las compañías a la hora de liquidar su factura impositiva. El problema puesto de manifiesto por las autoridades fiscales se fundamenta en dos hechos:

  1. En primer lugar, no todas las empresas determinan correctamente el establecimiento permanente y ello es difícil – que no imposible – de controlar por la inspección tributaria ya que si no declaran el EP, la Inspección no lo tiene “en el sistema”, debe “buscar” e investigar más allá de las paredes de sus despachos y claro, eso tiene sus complicaciones.
  1. En segundo lugar, los gastos que deducen los EP y cualquier filial establecida – en concepto de precios de transferencia y otros pagos efectuados a la matriz – no siempre están bien determinados y no es extraño que el margen declarado en España sea menor del que pudiese corresponder ya que hay una tendencia a repatriar lo máximo hacia la matriz. Este último extremo requeriría una normativa clara en precios de transferencia (la tenemos pero es mejorable), su armonización a nivel mundial (la OCDE lo contempla) y “last but not least”: acuerdos de la Administración con las compañías para su correcta determinación, lo cual es muy difícil porque aunque se prevé en nuestro ordenamiento, nuestra Administración no es pactista.

En resumen, antes de señalar con el dedo otras jurisdicciones con sistemas tributarios legítimos más amables y criminalizar las prácticas tributarias de las compañías (a veces llevadas al extremo) sería conveniente analizar de forma crítica qué se hace a nivel de inspección y de establecimiento de precios de transferencia. A otros países les sale mejor.

Cambiar de residencia para pagar menos impuestos

Cuando Gerard Depardieu dijo que emigraba a Rusia para zafarse del sistema tributario francés, tal vez más de uno estuvo tentado de seguir sus pasos. No obstante, casos como el de Arantxa Sánchez Vicario o Montserrat Caballé deben hacer reflexionar sobre cómo se hacen esos cambios de residencia, qué se persigue con ello y, sobre todo, cuáles serán los criterios de nuestra Administración Tributaria a la hora de aceptar perder un contribuyente del IRPF.

Para saber si una persona es residente fiscal en España hay que ir a la normativa del IRPF ya que en ella se establecen varios criterios dirigidos a atraer la tributación a nuestra jurisdicción, a saber:

  • Que la persona permanezca más de 183 días, durante un año natural, en España. A sensu contrario, podría inferirse que si uno viaja tanto que al final pasa más de 6 meses fuera de España se ahorra la factura tributaria del IRPF pero ello nos induce a error ya que estamos hablando de elementos de atracción, no de elementos de pérdida de condición de contribuyente por el IRPF.
  •  Que radique en España el núcleo principal o la base de sus actividades empresariales o profesionales o de sus intereses económicos. De esta manera, si una persona vive en Andorra (aprovecho para recordarles que ya no es paraíso fiscal) pero sus rentas provienen de empresas radicadas en España, usted seguiría teniendo consideración de contribuyente del IRPF.
  • Para finalizar, un elemento fundamental de atracción es lo que se conoce como “centro de intereses vitales”, que consiste en considerar residente fiscal español, con independencia de los criterios anteriores, aquella persona cuyo cónyuge no separado legalmente y los hijos menores de edad que dependan del contribuyente residan en España.

Igualmente, se siguen considerando contribuyentes del IRPF – a pesar de residir en el extranjero – a los miembros de misiones diplomáticas y oficinas consulares españolas, funcionarios en el extranjero con cargo o empleo oficial y otros cargos singulares. En este sentido, recordarán la controversia de algunos eurodiputados que decidieron tributar en Bruselas aprovechándose de una tributación mucho más “friendly” que la española. Pues ya ven…

No obstante lo anterior, si se produce un cambio de residencia a un país con el que España tenga suscrito un Convenio para Evitar la doble Imposición (CDI), habrá que analizar la casuística detallada en el convenio para determinar su residencia fiscal ya que los criterios suelen ampliarse. Asimismo, si el cambio de residencia se hace a un territorio considerado paraíso fiscal hay que acreditar el cambio de residencia de forma especial, ya que como sabrán (por haberlo leído ya en otros posts) nuestra normativa es muy restrictiva cuando de paraísos fiscales se trata.

Un detalle: ser contribuyente del IRPF implica tributar en España por sus rentas y rendimientos mundiales por lo que si se determina incorrectamente la residencia fiscal del contribuyente, la contingencia fiscal no es poca.

Así pues, les recomiendo que si cambian de residencia, se aseguren de cumplir los requisitos que impone nuestra normativa y paguen los impuestos en el territorio que le corresponda para evitar males mayores.

Anteproyecto de Ley para la reforma del IRPF (reducciones, tarifas, deducciones y Ley Beckham) 4/4

En los anteriores posts analicé los principales cambios propuestos para la determinación del rendimiento neto de las distintas fuentes de renta de acuerdo con el IRPF.  En el presente, trataré sobre los cambios que se prevén en relación con reducciones (planes de pensiones), minoraciones (personal y por descendientes), tipos impositivos, deducciones y régimen especial de impatriados (Ley Beckham).

Como siempre, les recuerdo que se trata de un anteproyecto y que hasta no disponer del texto aprobado pueden producirse cambios.

A continuación, lo más destacable del anteproyecto sobre estas cuestiones. Me ha quedado un poco largo, no desfallezcan:

1. Reducción por aportaciones a planes de pensiones y de previsión social: Actualmente la reducción por aportaciones a estos sistemas de previsión social se aplican a la base general del IRPF y quedan limitados a 10.000€-12.000€ en función de la edad del beneficiario y otras variables. La comisión proponía “llevar la deducibilidad de las aportaciones a la media de los países de nuestro entorno pero sin límites para la aportación”, lo que suponía tratarlo fuera de la base general y ampliar a criterio y disponibilidad del contribuyente las aportaciones (lo que en el panorama actual de crisis de nuestro sistema de pensiones, parecería razonable). En este caso, lo que se propone en el anteproyecto es reducir la aportación de 10.000€ a 8.000€ haciendo caso omiso a la propuesta de la comisión. En consecuencia, se incrementaría la base imponible de aquellos contribuyentes que hasta ahora aportaban el máximo.

2. Mínimos personales y por descendientes: Se prevé incrementarlos, por lo que se produciría una reducción de la base liquidable del impuesto.

3. Escala de gravamen de la base general: se propone la reducción de 7 a 4 tramos. Aunque la escala final dependerá de la escala autonómica, a tenor de de lo que se muestra en el anteproyecto, los tipos bajan. Un ejemplo sencillo:

Una aclaración previa: para liquidar la renta, al ser éste un impuesto progresivo, se aplican los tramos de modo que para una base liquidable de, pongamos, 25.000€ se aplicarían los distintos tramos de la tarifa hasta llegar al tramo final. Así pues, siguiendo con el ejemplo, e imaginando que la base liquidable fuese de 25.000€ y permaneciera fija en 2014, 2015 y 2016 (que ya hemos visto que es mucho suponer porque las bases pueden acabar subiendo), en 2014 usted acabaría aplicando un marginal del 30% de IRPF en el tramo superior, en 2015 un 31% (¿¡más?!) y en 2016 volvería a liquidar un marginal del 30%. El resultado, es que para una base liquidable de 25.000€, hoy correspondería una cuota de 9.769€, para 2015 de 9.015€ y para 2016 de 8.665€. Reitero que las bases no serían las mismas ya que las reducciones de las rentas del trabajo y de actividades se reducen disminuyen y que faltan los tramos autonómicos.

Tan solo apuntar que en 2014 tenemos unos tipos incrementados “provisionalmente” para los ejercicios 2012, 2013 y 2014,  que para rebajarlos, no haciendo nada se conseguía, pues finalizaban el 31.12.2014.

Sin duda, las rentas que más se beneficiarán de esta rebaja de tarifas  serán las que hoy tributan por encima del 47%.

 4. Escala de gravamen de la base del ahorro: la comisión proponía eliminar el escalado actual (21%-25%-27% para los tramos 6.000€ – 24.000€ – más de 24.000€, respectivamente) y que el tipo único no fuera superior al 21%. En este caso, se vuelve a hacer caso omiso de lo que proponía la comisión y se establece un nuevo escalado (6.000€ – 50.000€ – más de 50.000€) que en 2015 tributaría al 20%-22%-24% y en 2016 tributaría al 19%-21%-23%. En consecuencia, las nuevas tarifas del ahorro reducirían la tributación.

 5. Deducciones:

  • La comisión propuso eliminar el régimen transitorio establecido en 2010 para la deducción por adquisición de vivienda habitual y eliminar la deducción por nacimiento o adopción de hijos, no indicando ningún cambio respecto a la actual deducción por alquiler. Sobre esta cuestión, en el anteproyecto se contempla mantener las deducciones anteriores y reducir la deducción por alquiler. En consecuencia, se podría ver aumentada la cuota tributaria de los que actualmente gozan de la deducción por alquiler (rentas bajas y con límites de edad).
  • En relación con las aportaciones a partidos políticos, la comisión propuso transformarla en una deducción similar a la de los donativos (deducción en la cuota íntegra del impuesto del 10%-25% de la aportación efectuada) y en el Anteproyecto de Ley se considera una deducción del 20% con una limitación cuantitativa de 600€ anuales. Teniendo en cuenta que estas reducciones actualmente se restan de la base general (tipo mínimo 24,75%) y que con la reforma se podría deducir el 20% de las aportaciones en la cuota íntegra, esta medida supone, i) un aumento de la base imponible del contribuyente y ii) un aumento en la factura tributaria del contribuyente ya que ahora se deducirá “solo” el 20%.
  • Se crea una deducción por familia numerosa o personas con discapacidad a cargo bajo determinados supuestos que podrá ser percibida de forma anticipada. Si se percibe como deducción anticipada será una ayuda directa que no tributará y si se trata como una deducción, supondrá un ahorro en la factura tributaria del contribuyente que pudiese aplicarla.

 6. Retenciones (recuerden que la retención no es el impuesto):

  •  Actualmente la retención aplicable a las percepciones de administradores y consejeros es del 45% y por las últimas interpretaciones de la Agencia Tributaria, cuando una persona ejerce varias funciones, el cargo mercantil acaba absorbiendo la relación laboral. Ello ha propiciado que, en los últimos tiempos, las personas que ejercen un cargo mercantil deban soportar una retención del 45% sobre el total de sus emolumentos aunque dichos emolumentos dimanen de su relación laboral y les correspondiera un tipo de retención inferior. El anteproyecto recoge una rebaja progresiva de la retención aplicada a estas percepciones la cual pasaría a ser del 37% – 35% respectivamente para 2015-2016, y del 20%-19% para los mismos periodos si la entidad pagadora arrojase un importe neto de la cifra de negocios inferior a 100.000€.
  • Actualmente a las actividades profesionales se les aplica una retención del 21% y el proyecto de ley establece un 20%-19% (periodos 2015-2016) y un 15% cuando estos rendimientos íntegros fueran inferiores a 12.000€ anuales. En el Consejo de Ministros de 4 de julio se aprobó la retención del 15% para profesionales cuyos rendimientos íntegros fueran inferiores a 15.000€ en el Real Decreto-ley 8/2014, de 4 de julio, de aprobación de medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia. A mí, que me perdonen, pero esta manera de legislar no es seria.

7.  Régimen especial de impartidos (Ley Beckham): Para no extenderme en exceso, pueden consultar lo que la comisión propuso en mi post “La propuesta de reforma de la tributación de no-residentes (Ley Beckham) hecha en el Informe Lagares”. Sobre este particular, en anteproyecto recoge básicamente las propuestas de la comisión pero excluye de este régimen a deportistas profesionales sometidos al Real Decreto 1006/1985 y establece algunas restricciones menores sobre cómo calcular los rendimientos, aplicación de exenciones, etc. La principal novedad del anteproyecto es que se fijaría un tramo de tributación del 24% hasta los primeros 600.000€ y a partir de esta cifra, una tributación del 47% en 2015 y del 45% en 2016. Como ya he indicado en anteriores ocasiones, esta medida supone ampliar el número de supuestos que puedan acogerse al régimen y hacer más atractivo el régimen de tributación de los extranjeros por lo que cabe esperar que ello pueda atraer la entrada de profesionales, directivos, jubilados e inversores a España que atraídos por este trato favorable decidan fijar su residencia aquí. En cuanto a su efecto en la recaudación, los que ya aplican este régimen o los que han quedado excluidos seguirán tributando como venían haciéndolo, por lo que esta medida está más encaminada a atraer y vender España como un lugar atractivo para los que establezcan su residencia en ella – aunque al haber ahora dos tramos, habrá que ver si resulta tan atractivo – que como una medida con efectos tributarios inmediatos (positivos o negativos).

Y hasta aquí, mi análisis sobre el anteproyecto de Ley para la reforma del IRPF, que como habrán comprobado, aumenta y rebaja, modifica tramos, añade y quita, para acabar pagando lo mismo en el mejor de los casos para una gran mayoría de contribuyentes.

Los grandes beneficiados de esta reforma serán las rentas del capital y las rentas del trabajo y de actividades económicas que actualmente tributan por encima del 47 por 100.

 

Buena suerte.

La propuesta de reforma de la tributación de no-residentes (Ley Beckham) hecha en el Informe Lagares

En los anteriores posts di repaso a las principales propuestas de la Comisión de Expertos para la Reforma Tributaria (Comisión Lagares) en materia de IRPF e IS, los dos impuestos directos de nuestro sistema tributario.

En este analizaré la propuesta que la Comisión realiza sobre la tributación de no-residentes. Aunque el impuesto afectado sería el IRPF (régimen de impatriados del IRPF introducido por la conocida como “Ley Beckham”), la Comisión lo plantea en capítulo aparte, motivo por el que mantengo su criterio y lo desarrollo en este post.

El objetivo de establecer un régimen de tributación especial para extranjeros es el de atraer profesionales, inversores, directivos, capital humano y pensionistas extranjeros. Lógicamente, los futbolistas también entrarían en alguna de estas categorías.

En resumen, lo que este régimen especial viene a ofrecer al extranjero que entra en España y siempre que se cumplan determinados requisitos, es un tratamiento fiscal favorable respecto a la tributación de un residente fiscal que no aplica este régimen.

Las ventajas que ofrece esta fórmula tributaria son dos: En primer lugar, el impatriado sólo tributa por sus rentas y bienes radicados en España (recordarán que ser residente fiscal en España implica tributar en este territorio por sus rentas y bienes mundiales). En segundo lugar, las rentas del impatriado tributan a un tipo máximo que actualmente se equipara al tipo general del Impuesto sobre la Renta de No Residentes (IRNR), es decir un 24,75%, lo cual es muy poco si tenemos en consideración que los tramos del IRPF son siete y que el tramo mínimo es del 24,75% y el máximo del 56% en alguna Comunidad Autónoma.

En consecuencia, aplicar o no este régimen puede significar grandes diferencias en la factura tributaria del extranjero que decida fijar su residencia en España.

Este régimen de impatriados ha sufrido alguna modificación reciente al objeto de restringir su aplicación, como p.e. que el impatriado que se acogiera al régimen no percibiese una retribución anual superior a los 600.000 euros (recordaran casos mediáticos como el de los futbolistas que llegaban a Clubes de Primera División españoles con una ficha estratosférica pagando sólo el 24%, actualmente el 24,75%, en Impuestos, lo mismo que un empleado de taquilla de un estadio de fútbol).

Pues bien, sobre esta cuestión, la Comisión propone modificar la Ley del IRPF para flexibilizar este régimen. Detallo a continuación los aspectos más relevantes de la propuesta:

  • Ampliación de los supuestos en los que sería aplicable dicho régimen (inversores, administradores…)
  • Eliminación de la limitación retributiva de los 600.000 euros anuales (podrá ser superior)
  • Elevación de la limitación de rentas obtenidas en el extranjero al 50% (actualmente 15%)
  • Si actualmente el régimen puede aplicarse en el año de solicitud y los cinco posteriores, se propone ampliar a diez años dicho plazo.

De aprobarse esta medida, al entrar más supuestos y hacer más atractivo el régimen de tributación de los extranjeros cabe esperar que ello pueda atraer la entrada de profesionales, directivos, jubilados e inversores a España que atraídos por este trato favorable decidan fijar su residencia aquí. Y quién sabe, tal vez incluso volvamos a tener un equipo galáctico.

En cuanto a su efecto en la recaudación, los que ya aplican este régimen o los que han quedado excluidos seguirán tributando como venían haciéndolo, por lo que esta medida está más encaminada a atraer y vender España como un lugar atractivo para los que establezcan su residencia en ella que como una medida con efectos tributarios inmediatos (positivos o negativos). En este caso, lo deseable sería que esos extranjeros mantuvieran su residencia en España con posterioridad a esos 5 o 10 años de “trato fiscal favorable” y tributaran por su renta y bienes mundiales a las tarifas del IRPF, como hacemos el resto de ciudadanos, pero eso dependerá de muchos otros factores, no sólo de los impuestos.

Aspectos tributarios a tener en cuenta cuando se consigue un empleo en el extranjero (Segunda Parte)

Como comentaba en el anterior post, no son pocas las personas que se han visto en la tesitura de buscar empleos fuera de nuestras fronteras. Cuando ello conlleva a la pérdida de la residencia fiscal en España, recomendábamos una serie aspectos tributarios a considerar si uno quiere evitar quebraderos de cabeza con Hacienda. Seguimos con la lista en este segundo bloque:

* Impuestos a considerar a partir de nuestra salida de España:

  • Al perder la condición de residente, si existieran en España bienes o rentas susceptibles de tributación por el IRPF ahora pasarían a tributar por el IRNR. El caso típico sería la residencia habitual, la cual, siendo contribuyentes del IRPF está exenta de aplicarse el régimen de imputación de rentas inmobiliarias y, en cambio, siendo contribuyente del IRNR, al tratarse de un bien inmueble que no es vivienda habitual generaría imputación de rentas y, por consiguiente, habría que ingresar la cuota correspondiente a ese rendimiento (eso, si el inmueble no lo ha cedido en alquiler, ya que en este caso debería usted declarar el rendimiento obtenido). Asimismo, de existir hipoteca sobre dicha vivienda, eso no sería deducible del Impuesto de no residentes tal como usted lo venía haciendo en el IRPF. He aquí la primera gran diferencia con el IRPF y un efecto colateral de dejar de ser residente fiscal en España.
  • Otra consecuencia de ser “ciudadano del mundo” es que no se aplican las bonificaciones, reducciones ni exenciones autonómicas del Impuesto sobre el Patrimonio. Pongamos que usted vivía en Madrid, donde el Gobierno autonómico estableció una bonificación del 100% en la cuota del Impuesto sobre el Patrimonio. Por su condición de no residente pasa usted a tener que aplicar la Ley estatal con lo que muy posiblemente deba pagar ese impuesto.
  • Adicionalmente, si en el año de su partida usted percibió rentas (como residente fiscal español) que deban liquidar el IRNR, tenga en cuenta que este impuesto (el IRNR) no contempla muchas de las deducciones, bonificaciones o reducciones del IRPF.

El IRPF y el IRNR son impuestos distintos a pesar de que vienen a gravar los mismos rendimientos.

Llegados a este punto, sin ánimo de ser agoreros, le advertimos de lo que podría ocurrir si usted no tiene en cuenta estas cuestiones:

  • Que Hacienda considere que es usted contribuyente del IRPF y le reclame la declaración de IRPF: cuando esto ocurre no es poco frecuente que, con la comunicación, Hacienda ya le proponga una cuota resultante de la liquidación. En el peor de los casos le podría salir positiva (es decir, a pagar) y usted, en el extranjero, sin ser consciente de ello, podría no atender esa comunicación. Nada más nefasto que no atender una comunicación de Hacienda que le requiere para pagar algo: intereses, recargos y sanciones pueden engrosar sobremanera la factura tributaria. Y lo peor: podría usted descubrir que Hacienda ha procedido al embargo de cuentas o bienes por falta de pago.
  • Que siendo conocedora de su pérdida de residencia, Hacienda detecte que usted no ha liquidado su declaración de la Renta de no residentes, por ejemplo, por no imputar correctamente la renta atribuida al inmueble que usted dejó en España o por los alquileres no declarados (por aquello de que usted declara su renta mundial en su país de destino, craso error).
  • Que usted no caiga en la necesidad de liquidar el Impuesto sobre el Patrimonio porque usted no estaba obligado siendo residente fiscal en España. Esto también podría ser detectado por Hacienda y nos encontraríamos en el caso anterior.

Como dirían en el país sajón, “at last but not least”, recuerden que la prescripción tributaria es de cuatro años desde la fecha en que finaliza el periodo voluntario de presentación de la declaración, por lo que si ustedes incumplen alguna de las obligaciones anteriormente enumeradas, pongamos en 2013, ello es susceptible de comprobación por Hacienda hasta el 30 de Junio de 2018.

Permítanme que acabe con una recomendación que podría interpretarse de interesada (nada más lejos de mi intención): si pierden ustedes la residencia fiscal en España, confíen sus impuestos a un experto fiscalista. Tal vez dé pereza y les suene raro pero son ustedes ciudadanos del mundo, y fuera de España, cualquier desplazado tiene un “accountant” de confianza al que encomendar sus asuntos económicos y tributarios. En este caso, prevenir es curar.

 

Aspectos tributarios a tener en cuenta cuando se consigue un empleo en el extranjero (Primera Parte)

En los últimos años no son pocas las personas que se han visto en la tesitura de buscar empleos fuera de nuestras fronteras, obligando a hacer un cambio de vida importante y en muchos casos, arrastrando también a la familia.

A las numerosas gestiones que uno debe realizar ante ese cambio vital, muchas veces quedan olvidadas las cuestiones tributarias. Es en ese momento cuando lo apasionante de la “aventura” puede empezar a torcerse. Y es que ya se sabe que, cuando Hacienda tropieza con uno, sabemos cómo comienza la historia pero no cómo acaba.

Para evitar el vía crucis que puede ser un procedimiento con Hacienda, hay una serie de cuestiones que deberían tenerse en cuenta cuando hay previsto un cambio de residencia al extranjero. Se trata de una lista de aspectos a considerar que pueden ahorrar más de un quebradero de cabeza:

* Pérdida de residencia: En la mayoría de casos, el cambio de residencia conlleva la pérdida de la residencia fiscal en España. Parece una redundancia pero no lo es.

La normativa española y los Convenios para evitar la Doble Imposición (si es que nuestro país de destino tiene uno firmado y ratificado con España) establecen varios criterios para determinar si una persona es residente español a efectos impositivos.

La cuestión no es baladí, dado que la residencia fiscal determina dónde deben tributar las personas. Para saber si alguien es contribuyente del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) se establecen unos criterios que ayudan a determinar si se debe tributar por este impuesto o no. Así, deberá tributar por IRPF, en general:

* La persona que permanezca más de 183 días, durante el año natural, en territorio español.

* La persona que radique en España el núcleo principal o la base de sus actividades o intereses económicos, de forma directa o indirecta.

* Salvo prueba en contrario, se presumirá que el contribuyente tiene su residencia habitual en territorio español cuando de acuerdo con los dos criterios anteriores resida habitualmente en España el cónyuge no separado legalmente y los hijos menores de edad que dependan de aquél.

En consecuencia, si uno desplaza toda la familia fuera de España y eso ocurre antes del 30 de Junio, estaríamos ante una situación de pérdida de residencia fiscal a efectos del IRPF, por lo que la persona dejaría de tributar por ese impuesto en España, siempre que el país de destino no fuese considerado Paraíso Fiscal (en cuyo caso existe un periodo de 4 años por el que el contribuyente que pierde su residencia española mantiene su obligación de liquidar el IRPF).

Cuando un contribuyente lo es por el IRPF debe tributar en España por su renta mundial. Al perder esa condición y ser contribuyente, en su caso, del Impuesto de la Renta de No Residentes (IRNR), pasaría a tributar solo por las rentas generadas por bienes situados en este territorio.

* Comunicación de la pérdida de residencia en Hacienda: Aunque no es preceptivo, es recomendable notificar que se deja de tener condición de residente fiscal en España. Con esta precaución uno puede ahorrarse un potencial requerimiento de Hacienda y lo que de esa comunicación pueda derivar.

* Comunicación de un representante fiscal: Salvo que abandone España sin dejar ningún bien (antigua vivienda habitual, fondo de inversión, cuenta corriente, etc.), es muy posible que pase usted a ser contribuyente por el IRNR. En este caso debería valorar si está usted obligado a designar un representante fiscal. Esta cuestión es muy controvertida y podríamos escribir tanto sobre ello que se nos acabaría el espacio del blog y posiblemente usted acabe aburriéndose (si es que todavía no lo está).

En el próximo post analizaremos los impuestos que usted podría tener que liquidar en España en su condición de no residente, las consecuencias de no tener previstas estas cuestiones “previas” a su partida y algún consejo para que usted no se sienta desamparado ante tales obligaciones.