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“Llista Falciani”: se abre la caja de los truenos – Programa .CAT de TV3 (Televisió de Catalunya)

Debate en el .CAT programa de televisión de TV3 (Televisió de Catalunya) conducido por Ariadna Oltra. ¿Por qué se ha publicado ahora la lista Falciani? La lucha contra el fraude fiscal y por qué no se quieren pagar impuestos.

El jueves 12 de febrero tuve el placer de participar en el programa junto a Josep Maria Lluís de Odrizola, Jefe del Equipo Nacional de la Delegación Central de Grandes Contribuyentes; Joan Queralt, catedrático de Derecho Penal UB; Miquel Puig, Doctor en Economia UB, y Raül Romeva, ex-eurodiputado, Doctor en Relaciones Internacionales para la UAB y licenciado en Ciencias Económicas.

 

¿Qué es la inseguridad jurídica?

Muchas veces se habla de la inseguridad jurídica que existe en nuestro país y lo perjudicial que eso es para la actividad económica. Ejemplos básicos de esta inseguridad los encontramos en el día a día: que el estado sobrepase los plazos de pago a sus proveedores incumpliendo la Ley de morosidad que él mismo promulga o que los plazos de Hacienda para resolver (6 meses con carácter general) se rebasen de forma sistemática son un atropello sin paliativos.

Hoy les hago una retrospectiva de un impuesto cuya existencia es curiosa, si revisamos el modo como se ha implantado en nuestro sistema tributario: el Impuesto sobre el Patrimonio.

El Impuesto en cuestión fue introducido por la Ley 50/1977, de 14 de noviembre, sobre Medidas Urgentes de Reforma Fiscal, estableciéndose con “carácter excepcional y transitorio” como un “Impuesto Extraordinario sobre el Patrimonio de las Personas Físicas”.

Catorce años después, se pone fin a dicha transitoriedad con la Ley 19/1991, de 6 de junio, del Impuesto sobre el Patrimonio.

El 23 de diciembre de 2008 se bonificó al 100 por 100 la cuota del impuesto mediante la Ley 4/2008, de 23 de diciembre, por la que se suprime el gravamen del Impuesto sobre el Patrimonio, se generaliza el sistema de devolución mensual en el Impuesto sobre el Valor Añadido, y se introducen otras modificaciones en la normativa tributaria. Junto a la bonificación se eximía de la obligación de declarar los bienes, por lo que se vendió esta medida como una supresión del Impuesto. Aunque fue una eliminación de facto, el modus operandi hizo que asesores fiscales y abogados en general desconfiáramos del carácter permanente de dicha “supresión”. No obstante, ello no evitó el efecto electoral de dicha medida ya que el contribuyente que tributaba por este impuesto vio una rebaja fiscal inmediata y un alivio de sus obligaciones tributarias dado la laboriosidad que implica la declaración del impuesto por su carácter censal, como ya comenté en un post anterior.

Con el Real Decreto-ley 13/2011, de 16 de septiembre, por el que se restablece el Impuesto sobre el Patrimonio, con carácter temporal se elimina la bonificación de modo que ese mismo 2011 se reactivó dicho impuesto con carácter temporal para los ejercicios 2011, 2012, 2013 y 2014. En consecuencia, sin ningún trámite legislativo, este 2015 se hubiese vuelto a la situación previa al RDL 13/2011, es decir, un Impuesto bonificado y sin obligación de presentar declaración.

Con la reforma tributaria tan comentada en 2014, se planteó inicialmente la supresión de este Impuesto. De hecho, la Comisión Lagares lo propuso en su informe. Pero en el anteproyecto de Ley no se mencionaba nada, de modo que se asumió que se prorrogaría de algún modo dicho impuesto.

Este “de algún modo” se tradujo en la Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2015 (Ley 36/2014 de 26 diciembre) que modifica – atención – el Real Decreto-ley 13/2011, de 16 de septiembre prorrogando un año más este tributo.

No hay que olvidar que estamos hablando de un impuesto cedido a las CCAA, por lo que cualquier medida dirigida a modificar o suprimir este tributo debe consensuarse con los gobiernos autonómicos y pasa por una compensación económica con cargo a las arcas del estado.

Por último, al ser 2015 un año electoral, a nadie se le escapa que este Impuesto puede ser elemento de discusión, aunque con esta “moda” de legislar vía presupuestos generales del estado, tal vez el Gobierno en funciones se limite a prorrogar de nuevo esta medida, de hecho sería lo más razonable ya que un gobierno en funciones, al tener sus competencias limitadas, no podría realizar modificaciones legislativas sustanciales.

Esto se denomina inseguridad jurídica.

Planificar los impuestos no es de ricos

En nuestra cultura suele asociarse planificación fiscal a algo negativo, cuando en realidad, lo más habitual es que cualquier cosa se planifique. Cualquier decisión en nuestra vida aconseja un mínimo de planificación que consiste en evaluar opciones y elegir la que más se alinee con nuestros intereses.

En el caso de los impuestos, aunque sabemos que, con una alta probabilidad, muchas decisiones que tomemos tienen consecuencias tributarias, poca gente incorpora ese coste en las opciones valoradas a la hora de tomar decisiones y es entonces cuando se pierden opciones. Ejemplos sencillos que aconsejan tener en cuenta el coste tributario son, p.e., cambiar de vivienda, decidir qué hacer con un dinero ahorrado (cuenta corriente, fondo de inversión, amortización de hipoteca….), hacer una donación antes de final de año o no, etc.

Ni la planificación fiscal es negativa ni es exclusiva de grandes fortunas. Como un eminente bufete anglosajón anunciaba en su web, “you can save a lot of money on your taxes if you follow some steps”.

Por ello os hago unas recomendaciones que conviene tener presentes antes de que acabe el año. Planificar vuestro IRPF hoy tendrá consecuencias en la declaración que liquidéis en mayo o junio de 2015.

  • Deducción por adquisición de vivienda habitual: la base de la deducción por contribuyente es de 9.040€ anuales. Si la suma de los recibos pagados en 2014 no llega a esa cuantía, es aconsejable amortizar hipoteca antes de que acabe el año. Sobre el importe pagado (capital e intereses) se aplica una deducción del 15%, por lo que ninguna cuenta de ahorro puede competir con esa rentabilidad y además, se reduce vuestro endeudamiento.
  •  Aportaciones a Planes de Pensiones: la normativa tributaria intenta incentivar este tipo de ahorro, por lo que si tenéis pensado realizar aportaciones, conviene que las hagáis antes de 31.12 teniendo en cuenta los límites deducibles que establece la normativa. Por encima de dichos límites, no existe deducción, lo que no evita que se pueda aportar tanto como uno estime necesario. A continuación, los límites establecidos:

– El 30% de la suma de los rendimientos netos del trabajo y de actividades económicas percibidos individualmente en el ejercicio (50% para contribuyentes mayores de 50 años).

               ó

– 10.000 euros anuales (12.500 para contribuyentes mayores de 50 años).

  • Ganancias patrimoniales a más de una año: si habéis suscrito un fondo de inversión o habéis comprado bienes (acciones, inmuebles…) que vendéis antes de que hayan transcurrido 12 meses, el rendimiento se integra en la Base Imponible General, lo que obliga a ir a los tipos progresivos del IRPF vigente en 2014 (el mínimo es del 24,75%, el máximo en algunas CCAA es del 56%). Si se puede, es mejor esperar a 1 de enero ya que, con la reforma fiscal aprobada en noviembre, estas ganancias se vuelven a integrar en la Base del Ahorro, siendo tipos a aplicar en 2015 los que detallo:

  • Donativos: la normativa fiscal establece una deducción en el IRPF del 30% o del 10% de las cantidades donadas en función de las condiciones que cumpla la entidad beneficiaria. De modo que si tiene usted previsto realizar alguna donación, tenga en cuenta que si lo hace antes de 31.12 la podrá descontar de su factura tributaria de mayo / junio.

Así pues, les recomiendo que antes de que acabe el año tomen decisiones y piensen un poco en sus impuestos. Su bolsillo lo agradecerá.